Existe mucha controversia sobre por qué se utiliza caucho duro para fabricar boquillas de saxofón. Mucha gente piensa que se ha elegido por su propiedad «resonante». Pero, ¿es esto realmente cierto? Mientras investigaba sobre los materiales, me topé con este artículo tan interesante de Timothy R. Rose, titulado «The Early Evolution of the Saxophone Mouthpiece» (La evolución temprana de la boquilla del saxofón) y publicado en el Journal of The American Musical Instrument Society. Así que he hecho un resumen para vosotros.
Los primeros años: materiales naturales
Al principio, las boquillas de saxofón se fabricaban con materiales naturales:
- Madera : Se utilizaban principalmente ébano y granadilla (madera negra africana). Estas boquillas de madera solían llevar anillos metálicos en la espiga para evitar que se partieran al encajarlas en el tudel del saxofón.
- Marfil : Se utilizaban tanto el marfil de elefante como los dientes de hipopótamo. Las boquillas de marfil eran muy apreciadas por su estabilidad y durabilidad.
- Hueso : Aunque menos común, el hueso también se utilizaba en la fabricación de las primeras boquillas.
Estos materiales naturales, aunque eran opciones tradicionales para los componentes de los instrumentos, tenían sus inconvenientes. La madera era propensa a deformarse cuando se exponía a la humedad, y el marfil era caro y de suministro limitado.
El auge de la ebonita
A finales del siglo XIX, el caucho duro surgió como un material revolucionario para la fabricación de boquillas:
- La ebonita, o caucho vulcanizado, se descubrió casi al mismo tiempo que se inventó el saxofón. El saxofón fue patentado por Adolphe Sax en 1846, mientras que la ebonita fue patentada por Nelson Goodyear en 1851.
- El caucho duro se denomina a menudo ebonita porque es negro como el ébano, y mucha gente confunde ambos materiales. Esta similitud en la apariencia podría contribuir a conceptos erróneos sobre sus propiedades acústicas.
- Este material ofrecía estabilidad, durabilidad y rentabilidad en comparación con materiales tradicionales como la madera y el marfil.
- A principios del siglo XX, el caucho duro se había convertido en el material dominante para las boquillas de saxofón.
- Permitía la producción en masa mediante técnicas de fundición y moldeado, satisfaciendo la creciente demanda de saxofones.
La elección del caucho duro para las boquillas se debió principalmente a consideraciones prácticas, más que a sus propiedades acústicas. Su resistencia a la deformación cuando se expone a la humedad, a diferencia de la madera, y su capacidad para ser producido en masa lo convirtieron en un material ideal para la fabricación de boquillas.


























